
Hace invierno en Buenos Aires. De pronto una idea me alumbra: Guerrillero-Dandy tiene que volver. No puede desaparecer de la historia. Extraño ese impulso que hace más de tres años nos llevó a Sir Harper y este servidor a crear una colonia intelectual y artística a través de la red, una secta revolucionaria de objetivos radicales pero estrategias moderadas. GD debe vivir otra vez. Pero, ¿cómo? Sus fundadores y promotores están dispersos y, tal vez, no dispuestos a intentarlo otra vez. No me queda otra opción que encenerlo solo. La esperanza es el sueño del hombre despierto, decía Aristóteles. Guerrillero-Dandy, un nombre que no me pertenece por completo, aunque habré de usufructuar. Lord William Byron Hern´s