Tuesday, January 30, 2007

Preguntas mas frecuentes


Preguntas más frecuentes
(Promulgado en 2003, año de la fundación de Guerrillero Dandy)

¿Qué es Guerrillero-Dandy?

Guerrillero-DandyTM es una colonia fundada por Sir Harper Marteens Nuns y Lord William Hern`s, Directors&Dictators que busca crear, a través de la red, un gran imperio de libertad capaz de proyectarse hacia el futuro y poner fin a los constreñimientos que la realidad le impone al presente.

Como publicación periódica, independiente y autofinanciable, Guerrillero-DandyTM busca romper con las limitantes a la creación y desarrollar una experiencia propia de lenguaje, independiente de las necesidades más inmediatas de la política, de la intelectualidad, del mercado y de la sociedad.

Guerrillero-DandyTM es un esfuerzo emprendido por una colectividad de individuos afines al arte del lenguaje (en cualquiera de sus manifestaciones) y que, aunque no necesariamente sean profesionales o lo utilicen como fuente de sustento, encuentran que su vida, o una parte de ésta, adquiere sentido a través de la expresión artística.

¿Quién puede formar parte de Guerrillero-DandyTM?

Guerrillero-DandyTM no pretende transmitir una idea falsa de inclusión, como lo hacen otros medios de forma retórica. Sin embargo, tampoco quiere erigirse en lo que critica. Pueden formar parte de Guerrillero-DandyTM aquéllos que tengan una cierta afinidad con sus principios o que los consideran “simpáticos”.

Como es natural, Guerrillero-DandyTM es una publicación que habrá de conformarse a partir de una red de amistad, así como de las philias personales de sus Directors&Dictators, tal y como ocurre con el resto de las publicaciones. La diferencia será que Guerrillero-DandyTM no venderá una imagen falsa de sí y hará explícitas estas relaciones.

¿Existe la censura en Guerrillero-DandyTM?

No, Guerrillero-DandyTM, no modifica, ni recorta ni hace correcciones a los textos que sean enviados por sus colaboradores, cuya libertad es su bien más preciado. En Guerrillero-DandyTM no existen editores; todo colaborador tendrá la garantía de que sus textos aparecerán publicados y contarán con un creciente número de lectores.

¿Es Guerrillero-dandyTM una publicación democrática?

No, lamentablemente Guerrillero-DandyTM no puede ser una publicación democrática. Su directiva es aristocrática y no podrá rotar durante el tiempo en que su alto mando de Directors&Dictators esté con vida. Guerrillero-dandyTM quiere evitar una estructura politizada entre camarillas que disputan el control de la empresa.

¿Puedo enviar un texto a Guerrillero-DandyTM?

¡Por supuesto! Ese es justamente el objetivo. Guerrillero-DandyTM no puede garantizar que habrá de publicar todos los textos que reciba, pero se compromete a leer todo cuanto llegue hasta a su directiva, así como a brindarle una respuesta antes de una semana. Si su texto fuese aceptado, Guerrillero-dandyTM lo publicará íntegro y, en ningún caso, le solicitará hacer modificación alguna.

¿Puedo publicar mis textos en Guerrillero-DandyTM y también en algún medio impreso?

Sí, naturalmente Guerrillero-DandyTM no adquiere los derechos sobre el texto que usted publica, por lo que es posible que usted posteriormente lo haga en cualquier medio. Guerrillero-DandyTM puede ser una buena alternativa para que usted desarrolle el arte de la expresión con la garantía de ser recibido por un público de lectores, independientemente de si otros editores optaran o no por hacerlo en el futuro.

¿Qué tipo de materiales publica?

Guerrillero-DandyTM publica fundamentalmente textos de entre una y 20 cuartillas, en letra times new roman de 12 puntos y con un espacio entre líneas de 1.5. Las fotografías con textos explicativos también son bienvenidas en Guerrillero-DandyTM?

¿Es posible publicar con seudónimo?

Sí, Guerrillero-DandyTM no quiere acabar con el prestigio y la reputación de nadie. Las publicaciones podrán hacerse con seudónimo, siempre y cuando no se utilicen para calumniar ni ofender a nadie.

¿Es Guerrillero-DandyTM una colonia tolerante?

Sí, pero con ciertas reservas. Guerrillero-DandyTM no tolera las desviaciones pequeñoburguesas ni las aspiraciones de la clase media con pretensiones ilegítimas de tipo material, que no intelectual, artístico o profesional. Sólo las desviaciones aristocráticas serán toleradas por Guerrillero-DandyTM.

Monday, January 29, 2007

Divorcio, ergo pildoras


Iglesia, terapia y píldoras antidepresivas
-por Hernán Gómez Bruera-

El viernes por la noche, asistí a una más de esas sesiones terapéuticas a las que he concurrido desde hace unos meses para hacer más soportable mi estadía en los confínes de este país meridional que ha acentuado mi soledad y mi natural tendencia al aislamiento. Aunque no creo demasiado en las terapias tradicionales, especialmente en aquéllas que se eternizan por los siglos de los siglos hasta generar una perversa dependencia entre el terapeuta y su víctima, me parece que la neurosis social nos obliga a la elemental responsabilidad ciudadana de hacer un trabajo con nosotros mismos.

Así pues, lo más cercano que encontré fue hacer un psicodrama recomendado desde México por presunto destacado especialista que me hizo toparme a una mujer de melodiosa voz que, aunque no consiguió impresionarme, transmitía un cariño maternal que me animó a intentarlo.

La terapia comenzó bien, pero a los pocos meses sentí que lo único que hacíamos era hablar y reflexionar sobre los grandes problemas de la existencia, mientras esencialmente todo seguía igual. Se lo dije a la dulce mujer y me puso a dramatizar, a pesar de que no me creía aún listo para ello. Lo hice tan bien que ella misma se sorprendió. Y es que dramatizar es lo mío, me fascina llevar las cosas al extremo; es mi especial forma de sentirme vivo.

Dramaticé una dos y tres veces, dándole el gusto profesional de verme derramar lágrimas como un niño. Y como los terapeutas de hoy buscan para todo una razón en la infancia, me hizo revivir ese 1976 en el que mis padres tuvieron que dejar su militancia política y huir de la Argentina conmigo en calidad de espermatozoide fecundado en óvulo, para evitar ser una víctima más del régimen militar. Así, me topé con que soy un “hijo del terror” que mamó el miedo desde el día en que fue concebido en el mes de marzo de 1976, justo cuando el general Videla se hizo de la Junta Militar.

Como si el daño fundacional no fuera suficiente, pasamos al posterior divorcio de mis padres y a la ruptura que eso significó en mi biografía. “Claro, te tuvieron toda tu infancia de un lado para otro, sin un hogar fijo. Con todas estas cosas, es natural que hoy huyas del afecto y de las personas. Fue una forma de sobrevivencia y adaptación”, sentenció mi psicodramaturaga.

¡Caramba, qué coincidencia! Casualmente en las mismas fechas en que abordábamos mis traumas infantiles como hijo de exiliados políticos y padres separados, en Chile se discute la primera ley de devorcio, el único país del mundo occidental que no lo permite formalmente. La Vicaría de la Familia --con el respaldo de la Iglesia católica chilena y las conservadoras élites que controlan esta nación-- han lanzado una campaña en contra de la propuesta de ley que se discute en el Senado.

La campaña televisiva, que está gastando fortunas en “no dividir a Chile”, constituye una auténtica manipulación de lo que son los hijos de padres divorciados. Con presuntas bases científicas, una serie de spots que aparecen en horario triple A, se muestran con gráficas los resultados de una encuesta elaborada en Estados Unidos según la cual los hijos de estos padres son más propensos a la drogadicción, tienen un menor rendimiento escolar y cometen más crímenes.

Nada tiene que ver esto con mi terapeuta y creo (o quiero creer) que ella es una persona evolucionadas que no sostiene este tipo de argumentos. Sin embargo, el viernes pasado cuando llegué a decirle que aquéllo no caminaba a ningún lado y que luego de asistir a sus sesiones volvía a ser el mismo especímen insensible y workahólico, fácil presa del sinsentido y apático ante cualquier hecho mundano de la vida.

Entonces ella reviró con un golpe mortal: “Sabes, Hernán, creo que tienes un principio de depresión. Tu ya sabes cuáles son tus problemas y lo que puedes hacer para solucionarlos. Sin embargo, no haces nada y no quieres hacer nada. Cuando uno tiene sed y no quiere ir por agua y no le gusata el agua, es porque tiene un problema químico que se llama depresión. Probablemente tengas esto desde pequeño.” Y ante mi completa estupefacción pronunció: “He considerado derivarte con un especialista que determine si necesitas antidepresivos”.

La odié profundamente. ¿Cómo se atrevía a decirme eso? ¿Por qué razón? ¿Porque paso días enteros encerrado en mi departamento si querer ver a nadie? ¿Porque no voy al centro comercial los domignos? ¿Por qué no tengo vida familiar? ¿Por qué no comparto la rutina diaria con nadie más? ¿Porque expreso mis emociones casi exclusivamente por escrito? Extraño o no extraño, pero los dogmas psicoanalíticos a veces no están tan alejados de los dogmas de la Iglesia.

Pensándolo bien, tal vez las píldoras antidepresivas no sean una mala opción. Al menos es preferible la felicidad farmacológica que la que promete la Vicaría de la Familia o la Sociedad Psicodramática de Chile.

Justine y Juliette o la sabiduría del Marques



Justine & Juliete o la sabiduría del Marqués
-Lord William Byron Hern`s*-

Este texto podría herir la sensibilidad del lector. Si usted prefiere mantener inalterables los principios de su religión, sistema moral o convicciones sexuales, puede saltar a otra página o remitirse directamente al Canal de las Estrellas.

Pero si usted ha decidido seguirme, por algo lo habrá hecho. De manera que voy a contarle un cuento. En realidad son dos cuentos. Se trata de Justine y Juliete, un par de doncellas criadas en una familia prominente y decente que, siendo aún nínfulas, quedaron huérfanas de padre y madre.

Al verse en el más absoluto abandono, las hermanas se enfrentaron al dilema de elegir la forma idónea de subsistir. Como su época no ofrecía a las mujeres demasiadas posibilidades, una optó por recluirse en un convento, donde vivir conforme a la virtud cristiana, mientras la otra encontró mayor provecho en tornarse puta**. A pesar del sacrilegio, la vida castigaría a la primera y premiaría a la segunda.

Las historias de Justine y Juliete --narradas en novelas separadas, aunque interconectadas-- representan personajes extremos en su antagonismo. Ante ello, el Marqués no pretende ser neutral: hace desdichada a una y dichosa a la otra. La existencia de Justine, la hermana virtuosa, pronto deviene en una serie de tragedias. Todos sus intentos por actuar como una buena cristiana son castigados de forma sistemática por el falo acusador.

La vida de Justine es una secuencia de episodios fortuitos en los que siempre resultará abusada sexualmente por las mentes y los cuerpos más repulsivos, castigo divino por elegir la castidad. Cuando finalmente piensa que está a salvo, cae en un convento. Pronto descubre que allí los monjes han creado una cofradía secreta en la que esclavizan mujeres y las someten a sus placeres más perversos.

Aferrada infructuosamente a conservar su pureza, Justine se empeña en conservar la virtud, resistiéndose incluso a lo que podría ser placentero. Durante ese deplorable camino, se encuentra con seres carentes de escrúpulos, cuyos representantes más conspicuos siempre serán los sacerdotes.

Justine es una imbécil. Un alma ingenua que cree posible obstinarse, contra toda evidencia, a principios y valores inexistentes entre los propios religiosos. Con ello, trata de advertir la imposibilidad de enfrentarse a un mundo como el nuestro bajo falsas premisas de virtud. De ello se desprende una lección: el mal debe enfrentarse con inteligencia, no con la estupidez insensata de Justine.

Por eso su vida será un tormento permanente. Por eso, al final de la novela, cuando la otrora doncella, hoy tantas veces desflorada, cree haber encontrado el recto camino, cuando parece que esa larga pesadilla ha terminado para siempre, un trueno le parte la sien. El verdadero Dios no le perdona haberse privado del goce.

La historia de Juliete, en cambio, es muy distinta a la de Justine. Pletórica de voluptuosidad y de placer, su vida recibe el premio de su elección original: una vida de gozo libre de todo prejuicio. Simbólicamente, su primera experiencia sexual ocurre en manos de la madre superiora del convento en el que habita, cuando tiene sólo 11 años. “Mientras la madre me tocaba los muslos –cuenta--, metí ferozmente mi lengua caliente y hambrienta en la hendidura húmeda de su anhelante vulva”.

Las primeras incursiones sexuales de Juliete no sólo desmontan el prejuicio contra la homosexualidad, la enaltecen: “Sólo una de nuestro sexo –le enseñará la madre superiora-- puede tocar las cuerdas de una mujer; los hombres son toscos, vulgares, torpes, idiotas en este aspecto; todo lo cual me conduce a demostrar que no hay nada más injusto que esas leyes que prescriben cierto orden para las relaciones de los sexos. En una sociedad juiciosa se nos permitiría juntarnos con quien quisiéramos.”

Al rito de lesbos terminarán por sumarse todas sus compañeritas del colegio. “Encendidas de pasión –cuenta Juliete- nos costaba trabajo reprimirnos, tan grande era nuestro deseo de arrojarnos unas sobre la carne de las otras.” Pero las aventuras de Juliete no se limitan a los placeres de la vulva y el clítoris. El Marqués, un auténtico pansexual, pronto llevará a su personaje por caminos que involucran activamente al falo:

--¡Devora mi melocotón! –gritará al abrir por primera vez las piernas ante una gran verga--. Chupa mi hoyuelo. Haz estallar en pedazos mis ovarios. Cómeme, jódeme, chúpame. ¡Mastícame el clítoris! Devasta mi nariz. Haz estallar mis entrañas; ¡Jesucristo! ¡Estoy que ardo; me quemo viva! ¡Por la verga y los testículos de Dios el culo me echa humo!

La perspicaz Juliete contará más tarde sus experiencias a un sabio que le responderá así:

--“Te ha jodido, ¿dices? ¿chupado? ¿frotado? ¡Espléndido, lo triste es que no tuvieras unos cuantos orificios más por los cuales te hubiera podido proporcionar placer”!

Juliette aprende a gozar en muy diversas circunstancias, de todas las formas posibles y con gran imaginación. Disfruta a la vez que sufre porque desafía esos lugares en los que el placer se convierte en dolor y el dolor se vuelve deleitable.

La contradicción entre Justine y Juliete es clarísima. Mientras en la primera novela la mujer es sólo un objeto frente a la perversidad del hombre, en la segunda, el placer activo de la mujer es la nota principal. Por eso aquí las oraciones de las monjas alcanzan incluso un tinte más que feminista, cuando una de ellas afirma: “Los hombres son instrumentos y deben ser usados como tales, no amados o aborrecidos. ¿Acaso el carpintero ama o aborrece su sierra, el leñador su hacha, el sastre su aguja?”

Si apartamos todo lo que hay de provocador en su obra, la de Sade es un magnífico adelante en un tiempo que aún no alcanzamos. El Marqués atentó contra su era. Por eso no sólo fue considerado desquiciado, pecador y hereje por sus contemporáneos, que le encerraron más de la mitad de su vida, sino que hoy todavía se le castiga con la incomprensión y –algo peor— el estigma.

Aunque algunos de sus pasajes puedan irritar (los hay machistas, feministas y de muy diversos tipos), no hay que perder de vista que Sade fue --antes que nada--, un artífice de la procacidad , la incitación y la rebeldía. Distinto a lo que creen quienes ni siquiera lo leen, el Marqués fue mucho más que un perverso sexual narrador de desvaríos.

Sade fue un destructor del prejuicio, un activo militante contra la hipocresía, un filósofo. Su mordacidad no podía sino dirigirse contra esa moral que pretende alejarnos de nuestros más naturales impulsos para esclavizarnos a su arbitrio. Uno a uno, Sade se dedicó a cuestionar los valores que la Iglesia Católica ha impuesto durante siglos a la civilización occidental y que aún hoy es dueña hasta de quienes nos creemos más inmunes a ella.

A nadie pueda extrañarle la persecución que este mártir de la libertad sexual sufrió en vida y de la que es víctima constante su necrología. El final de Juliete es una provocación que no podía quedar impune: El premio de esta heroína, luego de una vida de desenfreno, de dar y recibir placer, es una visita al Santo Padre, también conocido en esta obra como el “Santo Jodedor”.

Así lo cuenta Juliete: “Caí de rodillas. A pesar de lo que dicha postura me desagradaba, no pude dejar de sentir un parentesco perverso con aquella venerable figura, extrañamente inestable, encarnada en su trono como un halcón vesánico. Levanté la mirada y vi que se hinchaba poco a poco algo que había debajo de la túnica del Santo Padre”. La obra termina como tenía que terminar: con una orgía demencial dentro de la máxima casa de Dios.

La sabiduría del Marqués, en Justine


“Las sensaciones morales son engañosas, sólo son verdaderas las sensaciones físicas.”

“Y del deseo a la consumación, ¿qué la diferencia es muy grande?”

“La virtud no es un capricho de precio incontestable, sino una manera que conducirse que varía en cada clima y que, por consiguiente, no tiene nada real; lo cual pone en evidencia su futilidad”.

“Nada tiene de extraño que lo que agrada vivamente a unos pueda repugnar a otros ... El placer de los sentidos depende siempre de la imaginación.”

“Las tres cuartas partes del universo pueden encontrar delicioso el aroma de una rosa, sin que esto pueda servir de prueba para condenar a la parte restante ni para demostrar que este aroma sea verdaderamente agradable.”

“Si en el mundo existen seres cuyos gustos chocan contra todos los prejuicios admitidos, no solamente hay que asombrarse de ellos, no solamente no hay que sermonearlos ni castigarlos, sino servirlos, contentarlos, suprimir todos los frenos que los molestan y darles, si se quiere ser justo, todos los medios para satisfacerse sin peligro”.

“La educación, por más que haga, no cambia nada. El que tiene que ser un malvado en malvado se convierte con toda seguridad, por excelente que sea la educación que se le haya dado.”

“Amar y gozar son dos cosas distintas, y la prueba de ello es que se ama todos los días sin gozar y que se goza sin amar.”

“No hay ninguna sensación que sea más intensa que el dolor: sus impresiones son evidentes, no son falaces como las del placer perpetuamente representadas por las mujeres y casi nunca experimentadas”.

“El sistema del amor al prójimo es una quimera que debemos al cristianismo, no a la naturaleza”.

“¿Acaso somos dueños de nuestros gustos? Si la naturaleza se sintiera ofendida por ellos dejaría de inspirarlos”.

“La necesidad de hacerse mutuamente felices sólo puede existir legalmente entre dos seres igualmente provistos de la facultad de perjudicarse”.

“Cada día necesito dos tiernas criaturas para mis sacrificios. Una vez gozado de ellos, no solamente no vuelvo a ver más los objetos de mi placer, sino que es esencial para la entera satisfacción de mis fantasías que dichos objetos salgan inmediatamente de la ciudad”.

“La ingratitud es la virtud de las almas orgullosas”.

“Vale cien veces más ser una bribona feliz que sensata y desgraciada”.


La sabiduría del Marqués,
en Juliette

“La educación que se imparte a nuestras muchachas es incalificable. Instiga prejuicios que contradicen todos los impulsos naturales. Impide a las pobres criaturas el aprecio de la belleza natural y las hace esclavas de la vergüenza, el recato y la represión”.

“Si la naturaleza no quisiera fomentar la fornicación por el culo, ¿no creéis que habría hecho ese orificio tan impenetrable para la verga como lo es la oreja?”

“Si los convencionalismos no sirven para lograr la felicidad del individuo, si no satisfacen sus deseos más íntimos, de nada sirven”.

“Joderte en un lugar que no sea el culo sería lo mismo que ir a Roma y no visitar el Coliseo”.

“Todo este lío de la igualdad cristiana es una tontería. Según yo, la naturaleza ha puesto a los grandes en la tierra como a las estrellas en el cielo: arrojan luz sobre el mundo sin jamás descender hasta él”.

“Los libertinos no tienen energía que derrochar en algo tan necio como el amor”.

“Lo que hace celoso al amante no es el afecto que por ella siente, sino el temor a la humillación pública en que incurriría si su querida cambiara de sentimientos hacia él. No hay amante en el mundo que no prefiera ver muerta a su querida, a que le sea infiel; de ahí se concluye que no es la pérdida de ella lo que excita al celoso, sino el aprobio que implica su abandono”.

“Debería uno pasar los años juveniles explorando el mundo en busca de una serie de principios, y los últimos viviendo lo más apegado posible a tales principios”.

“No tengáis vergüenza si os aplican el calificativo más feo, “puta”: porque sólo un imbécil no puede ver lo hermoso que ese título es; el mundo ama a la puta en el fondo de su corazón; porque una puta se interesa menos por su propio bienestar que por la felicidad del prójimo. Una puta es una hija de la naturaleza; la muchacha casta es un fenómeno; ¿quién insulta más a la naturaleza que una moza que se aferra concienzuda y arrogantemente a la ilusión de que su continencia es el blasón del bien? No tengamos ningún respeto por la virginidad, ni por la filosofía que pretende la castidad y la excelencia. Escupo sobre esas ideas”.