Friday, July 07, 2006

Guerrillero - Dandy


Nuestra razón de existir

En el año de 1988, en un artículo publicado en la revista Vuelta titulado “la comedia mexicana de Carlos Fuentes”, Enrique Krauze hacía una agria crítica a la obra del escritor mexicano. En tono de ataque personal y abusando de ciertas habilidades intelectuales, Krauze profería en su contra toda clase de descalificativos. Le decía “retórico”, lo definía como un escritor de “trampas verbales”, como un “poeta lírico extraviado en la novela y el ensayo”, “actor de la literatura” y se refería a La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente como “espejos de la mentalidad universitaria”.

El ingeniero Krauze no se limitaba a marcar sus diferencias de estilo con el escritor Carlos Fuentes. Además, decía que sus palabras eran “un tiempo y una retórica que pasarían muy rápidamente” y –con la autoridad de quien le ha dejado a la humanidad una gran obra-, el redactor de las biografías del poder calificaba al escritor como “un gran talento sin obra definitiva”. Y si eso no era suficiente, Krauze, desde la pureza de intelectual independiente frente al poder, criticaba severamente la cercanía de Fuentes con el régimen del presidente Echeverría.

No conocí este texto que marcaría una ruptura entre los intelectuales hasta que, hace unos meses, durante mi exhilio en las colonias de sudamérica, lo recibí por balija diplomática. El gesto, naturalmente, fue de mi entrañanble compañero y amigo Sir Harper Marteens Nuns, Duke of Wellington and Representative to the Mexican Colonies
*. Confieso con alguna vergüenza que lo leí con sumo interés porque me identificaba con muchos de los calificativos que el Ingeniero le dirigía al escritor. Pero uno de éstos fue determinante. En un momento Krauze recriminó a Fuentes por hacer la retórica de la revolución, pero nada por llevarla a la práctica y resumía sus posturas como la de un “guerrillero-dandy”.

Cuando leí aquel ingenioso juego de palabras del ingeniero me comuniqué personalmente a las colonias mexicanas para tener una conversación de alto nivel con Sir Marteens. Tenía que decirle que por fin algo me había cuadrado, que había encontrado nuestra ideal impostura. Entonces comenzamos una disertación filosófica –que aún no concluye- sobre el sentido del concepto. Nos dimos cuenta que nuestra actitud ante la vida habría de ser la de un Guerrillero-DandyTM. Y es que un Guerrillero-DandyTM es aquél que cree fervientemente en los altos principios revolucionarios, pero no está dispuesto, a manchar sus manos por ellos.

Un Guerrillero-dandyTM es un ser con principios radicales, pero estrategias moderadas; alguien que se conduce con elegancia y que antepone ante todo su dignidad. Personalidad eminentemente ligada a la Realeza –aunque no atrapado en ella-, es un ser cuya conducta, lenguaje y estilo se diferencian de lo que gusta a las multitudes. Contrario a lo que se piensa, su linaje y su título no le hacen un ser falso ni tampoco un mentiroso; tampoco es un farsante. Un Guerrillero-DandyTM dice lo que sienta y lo que piensa, pero lo hace de forma tal que (aunque ciertamente pocos lo entenderán) hace de sus palabras melodías.

Durante aquella conversación sostenida entre Sir Harper Marteens y Lord William Byron Hern´s, autor de estas líneas, se dio una reflexión sobre la viabilidad de dejar de ocultar nuestros títulos nobiliarios, entonces reservados al ludismo, para asumirlos públicamente, para unirlos en favor de una causa superior. Fue así como decidimos conformar Guerrillero-DandyTM. en una época en la que ambos sufríamos la terrible frustración de la censura, la limitación para hacer uso libre del lenguaje y, particularmente, la negligencia de editores incapaces de comprendernos y dar amplia cobertura a nuestras reflexiones.

“Vivimos relegados por las metrópolis que mandan en la política, en el arte, en la intelectualidad... Vivimos sujetos a colonias políticas, mentales e intelectuales”, comentó amargamente mi amigo Sir Harper. “Acertas – le respondí- pero la única forma de salir de ese constreñimiento es crear un imperio absolutamente libre”. Y entonces Sir Harper dictó su veredicto: “En vez de depender de lo que los editores quieran publicarnos, debemos crear nuestra propia colonia y erigirnos como Dictators&Directors de ella”.

Confieso que aunque la idea sonaba interesante no lograba imaginar cual habría ser el vehículo para crear una colonia así, hasta que un buen día recibí una comunicación de Sir Harper en la que me decía: “Vos y yo queremos hacer una publicación en Internet”, “¿Qué clase de publicación?”, respondí sorprendido. “Algo nada pretencioso. Un lugar donde poder publicar nuestros escritos con absoluta libertad y con la única limitante del rigor intelectual”. “¿Y cuánto cuesta una cosa así?”, pregunté conciente de las restricciones presupuestales de nuestras colonias. “No te preocupes por eso, no va a costar mucho –respondió-- tu primera misión será elegir el nombre”, Luego, para mi halago, agregó: “sabes que eres mi soulmate y único referente cultural en el desierto de los Àgrafos”.

Como Dictators&Directors nos daríamos el lujo de invitar a colaborar a quienes considerásemos dignos de mezclar su pluma con la Realeza. No dependeríamos de nadie para escribir lo que quisiésemos, no tendríamos que lambisconearle nada a nadie ni tendríamos que sujetarnos a desafortunados gremios de intelectuales (tampoco de ingenieros). Era una oportunidad y a la vez un reto. Se tratataba de quitarnos cualquier pretexto para la creación y demostrar lo que realmente éramos capaces de hacer.

El nombre surgió casi espontáneamente y tuvo el inmediato concenso de ambos. Tuvimos algunas diferencias en cuanto al lema, aunque siempre estuvimos claros que entre nobles no nos vemos el título y que la diferencia entre nuestros puntos de vista sin duda nutriría la publicación. Sir Harper sugirió algunos nombres muy ingeniosos como “Letras Libres de cualquier Nexo” o “Letras sin Nexos: Libres”, pero luego coincidimos en que utilizar algo así era limitar sustancialmente nuestros propósitos.

Asuntos de tan poca importancia para el Imperio o temas que sólo tenían relevancia en los guetos intelectuales de las colonias no podían definir nuestro lema. Además, la actuación de Guerrillero-DandyTM, debía ser global; su postura y su visión, universales. Sugerí entonces Guerrillero-DandyTM, la genial impostura, pero tambien encontramos similitudes con la literatura colonial. Entonces surgió la propuesta de tratarse de una actitud, una mezcla entre el Subcomandante Marcos y Giorgio Armani. Se solicitó al Alto Consejo Dictatorial expresar su voto poniéndose de pie y así, siendo las seis horas con seis minutos del día 7 de febrero del 2003, se aprobó la constitución de una nueva sociedad: Guerrillero-Dandy, una actitud ante la vida TM.

Lord William Byron Hern´s
Duke of York &
Representative to the Latin American Colonies